En resumen
El NAD+ es una coenzima imprescindible para producir energía celular y para el funcionamiento de las sirtuinas y de las enzimas de reparación del ADN, y sus niveles descienden de forma medible con la edad.
El NAD+ (dinucleótido de nicotinamida y adenina) participa en cientos de reacciones metabólicas, incluidas las que convierten los alimentos en energía dentro de la mitocondria. Además de ese papel metabólico, actúa como «combustible» de dos familias de enzimas clave para el envejecimiento: las sirtuinas y las PARP, implicadas en la reparación del ADN.
Con la edad, los niveles de NAD+ bajan en varios tejidos, tanto en modelos animales como en algunos estudios en humanos. Se cree que esto ocurre por dos vías a la vez: se sintetiza algo menos y se consume más, en parte por el aumento de una enzima llamada CD38, más activa en células inmunitarias y senescentes.
Este descenso ha impulsado el interés por precursores que el cuerpo puede convertir en NAD+, como el NMN y la NR. Tomar estos precursores eleva de forma medible los metabolitos de NAD+ en sangre en ensayos humanos pequeños; lo que todavía no está probado es que ese aumento en sangre se traduzca en más NAD+ disponible dentro de los tejidos que más importan, ni que produzca un beneficio de salud o de longevidad medible en personas.