En resumen
Los sellos distintivos del envejecimiento son un conjunto de procesos biológicos interconectados —propuesto en 2013 y ampliado en 2023— que la comunidad científica usa como mapa de referencia de por qué envejecemos.
En 2013, un artículo de referencia en la revista Cell (López-Otín y colaboradores) propuso organizar la biología del envejecimiento en nueve procesos: inestabilidad genómica, acortamiento de los telómeros, alteraciones epigenéticas, pérdida de la proteostasis, desregulación de la detección de nutrientes, disfunción mitocondrial, senescencia celular, agotamiento de las células madre y alteración de la comunicación intercelular.
En 2023 los mismos autores ampliaron el marco con tres sellos adicionales: la autofagia macroscópica deficiente, la inflamación crónica (inflammaging) y la disbiosis del microbioma, hasta llegar a doce. La idea central es que estos procesos no actúan de forma aislada: se alimentan unos a otros, y una intervención que mejora uno (por ejemplo, activar la autofagia) suele tener efectos en varios más.
Este marco es sobre todo una herramienta organizativa para investigadores, útil para diseñar experimentos y clasificar terapias experimentales; no es, en sí mismo, un test ni un diagnóstico que se le pueda hacer a una persona.