En resumen
La sarcopenia es la pérdida progresiva y relacionada con la edad de la masa muscular esquelética, la fuerza y el rendimiento físico, reconocida como una condición clínica diagnosticable por sí misma.
A partir de la mediana edad, el músculo esquelético tiende a perder masa y calidad de forma gradual si no se contrarresta activamente, un proceso que se acelera en las décadas más avanzadas de la vida. Cuando esta pérdida alcanza un umbral que afecta a la fuerza y a la función —levantarse de una silla, subir escaleras, mantener el equilibrio—, se considera sarcopenia, con criterios diagnósticos propios y código clínico reconocido.
Sus consecuencias no son solo estéticas: se asocia de forma consistente con más caídas, mayor riesgo de fragilidad, hospitalizaciones más largas y mayor mortalidad en estudios poblacionales de personas mayores.
La intervención con evidencia más sólida y consistente sigue siendo el entrenamiento de fuerza (resistencia progresiva) combinado con una ingesta adecuada de proteína; los tratamientos farmacológicos dirigidos específicamente a la sarcopenia siguen en fase de investigación y ninguno tiene todavía una aprobación establecida para esta indicación en España.