En resumen
Un estudio observacional es una investigación en la que los investigadores registran lo que le ocurre a un grupo de personas sin asignar de forma controlada quién recibe qué intervención, a diferencia de un ensayo controlado aleatorizado.
Existen varios formatos: los estudios de cohortes siguen en el tiempo a un grupo de personas con distintos hábitos o exposiciones para ver qué les ocurre; los de casos y controles comparan retrospectivamente a personas con una enfermedad frente a personas sin ella para buscar diferencias previas; los transversales fotografían una población en un único momento.
Su gran ventaja es que permiten estudiar poblaciones enormes durante décadas y detectar resultados poco frecuentes o muy a largo plazo, algo que sería enormemente caro o poco ético de forzar en un ensayo aleatorizado. Buena parte de lo que se sabe sobre dieta y longevidad, por ejemplo, proviene de este tipo de estudios.
Su gran limitación es que no controlan quién recibe qué: las personas que, por ejemplo, ya hacen ejercicio con regularidad suelen diferir en muchos otros aspectos (dieta, ingresos, tabaquismo, acceso a la sanidad) de las que no lo hacen, y esos factores de confusión pueden explicar total o parcialmente una asociación observada sin que exista una relación causal directa. Por eso una asociación observacional, por fuerte que parezca, se considera un nivel de evidencia inferior a un ensayo controlado aleatorizado bien diseñado.