En resumen
La dieta que imita el ayuno es un protocolo estructurado de varios días, bajo en calorías y en proteína pero de origen vegetal, diseñado para desencadenar las respuestas metabólicas del ayuno sin dejar de comer por completo.
Desarrollada en el laboratorio de Valter Longo, este tipo de protocolo suele durar cinco días, con una reducción calórica marcada y muy baja en proteína los primeros días, para intentar reproducir el cambio metabólico del ayuno (cetosis leve, reducción de IGF-1) mientras la persona sigue ingiriendo algo de comida, lo que en teoría facilita la adherencia frente a un ayuno de agua estricto.
Un ensayo clínico aleatorizado en humanos con varios ciclos mensuales de esta dieta mostró mejoras en algunos marcadores metabólicos —glucosa, presión arterial, IGF-1— tras unos meses de seguimiento, en un grupo de tamaño moderado. Son resultados a nivel de biomarcadores intermedios, no una demostración de que el protocolo prolongue la vida o prevenga enfermedad de forma directa.
Al ser una intervención dietética exigente y muy baja en calorías durante varios días seguidos, conviene aplicarla bajo supervisión, especialmente en personas con bajo peso, diabetes tratada con fármacos o antecedentes de trastornos alimentarios.